¿Los robots harán nuestra vida mejor o peor?

¿Los robots harán nuestra vida mejor o peor?

Durante décadas, la gente ha estado prediciendo cómo el aumento de la informática avanzada y las tecnologías robóticas afectarán nuestras vidas. Por un lado, hay advertencias de que los robots desplazarán a los seres humanos en la economía, destruyendo los medios de vida, especialmente para los trabajadores de baja calificación. Otros esperan las vastas oportunidades económicas que los robots presentarán, alegando, por ejemplo, que mejorarán la productividad o asumirán trabajos indeseables.

El capitalista de riesgo Peter Thiel, cae en este último argumento, afirmando que los robots nos salvarán de un futuro de altos precios y bajos salarios.

La comprensión de qué lado es correcto requiere, primero y ante todo, una comprensión de las seis formas en que los seres humanos han creado valor históricamente: a través de nuestras piernas, nuestros dedos, nuestras bocas, nuestros cerebros, nuestras sonrisas y nuestras mentes.

Creando valor


Nuestras piernas y otros músculos grandes mueven las cosas a donde necesitamos que estén, por lo que nuestros dedos pueden reorganizarlos en patrones útiles. Nuestros cerebros regulan las actividades rutinarias, manteniendo el trabajo de las piernas y los dedos sobre la marcha. Nuestras bocas - de hecho, nuestras palabras, ya sean habladas o escritas - nos permiten informarnos y entretenernos unos a otros. Nuestras sonrisas nos ayudan a conectarnos con los demás, asegurándonos de que vamos en la misma dirección. Finalmente, nuestras mentes - nuestra curiosidad y creatividad - identifican y resuelven desafíos importantes e interesantes.

Thiel, por su parte, refuta el argumento - a menudo hecho por los robots delincuentes - de que el impacto de la inteligencia artificial y la robótica avanzada en la mano de obra reflejará el impacto de la globalización en los trabajadores de los países avanzados. La globalización perjudicó a los trabajadores menos cualificados en lugares como los Estados Unidos, ya que permitió a las personas de países lejanos competir por las posiciones de “piernas y dedos” en la división mundial del trabajo. Dado que estos nuevos competidores exigían salarios más bajos, eran la opción obvia para muchas empresas.

Según Thiel, la diferencia clave entre este fenómeno y el auge de los robots radica en el consumo. Los trabajadores de los países en desarrollo aprovecharon el poder de negociación que la globalización les permitía para obtener recursos para su propio consumo. Las computadoras y los robots, por el contrario, no consumen nada excepto la electricidad, incluso cuando completan las actividades de “las piernas, los dedos y hasta el cerebro” más rápido y más eficientemente de lo que lo harían los humanos.

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Aquí, Thiel ofrece un ejemplo de su experiencia como CEO de PayPal. En lugar de hacer que los seres humanos escudriñen cada elemento de cada lote de 1.000.000 de transacciones para detectar indicios de fraude, las computadoras de PayPal pueden aprobar las transacciones obviamente legítimas y transmitir los 1.000 o más que podrían ser fraudulentos para la consideración atenta por un ser humano.

Un trabajador y un sistema informático pueden hacer lo que a PayPal le habría obligado a contratar a 1.000 trabajadores para hacer unos 10 años atrás. Dado que el sistema informático no necesita cosas como la comida, ese aumento de mil veces en la productividad redundará enteramente en beneficio de la clase media.

Dicho de otra manera, la globalización redujo los salarios de los trabajadores de países avanzados con escasos conocimientos, porque otros realizarían sus trabajos a bajo precio y luego consumirían el valor que habían creado. Las computadoras significan que los trabajadores de mayor habilidad -y los trabajadores con menos habilidad que permanecen para supervisar las grandes fábricas y almacenes robóticos- pueden dedicar su tiempo a actividades más valiosas, asistidas por computadoras que demandan poco.


El argumento de Thiel puede ser correcto. Pero está lejos de ser perfecto.


De hecho, Thiel parece encontrarse con la vieja paradoja de diamantes y agua: el agua es esencial, pero no cuesta nada, mientras que los diamantes son prácticamente inútiles, pero extremadamente caros, aunque de una manera sofisticada y sutil. La paradoja existe porque, en una economía de mercado, el valor del agua se fija no por la utilidad total del agua (infinita) o por la utilidad media del agua (muy grande) sino por el valor marginal de la última gota de agua consumida (muy bajo).


Del mismo modo, los salarios de los trabajadores de baja y alta habilidad en la economía robot-computadora del futuro no estarán determinados por la productividad (muy alta) de un trabajador de menor habilidad, asegurando que todos los robots están en su lugares o el trabajador de alta habilidad que reprograma el software. En cambio, la compensación reflejará lo que los trabajadores fuera de la altamente productiva economía de robots de computadora están creando y ganando lo justo.

Escrito por: J. Bradford DeLong/Profesor de Economía, Universidad de California en Berkeley
Versión original: Will robots make our lives better or worse?





¿Los robots harán nuestra vida mejor o peor? ¿Los robots harán nuestra vida mejor o peor? Reviewed by Rafael Medina on 2.10.17 Rating: 5
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