No necesitas una misión, necesitas un propósito

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La delgada línea que separa la misión de la visión hace que muchos nos confundamos al momento de definirlas, pero, ¿Qué pensarías si te digo que no necesitas una misión?

 

En la práctica, lo verdaderamente útil es tu propósito.

 

Todo proyecto personal, empresarial, comunitario, de pareja, en fin, toda acción que te propones hacer lleva siempre implícito un propósito. Por eso, debemos dedicarle la atención que se merece.

 

Lo sé, mi trabajo está muy ligado al tema de la misión y la visión como requisito indispensable para conformar una compañía, pero en este escrito me quito el traje para decirte que dejes de perder el tiempo en eso.

 

El propósito está allí, antes de cualquier cosa

 

Un día te levantas, vas a la cocina, sacas leche del refrigerador y sirves un poco de cereal Kellogg© para desayunar. Pero ¿Por qué ese cereal está justo allí, en tu alacena?

 

Seguramente porque te gusta, pero principalmente está para cubrir una necesidad: necesitas alimentarte.

 

Es posible que no conozcas la misión o la visión de Kellogg©. Realmente yo tampoco, -y como estás despertando, no lo vas a averiguar-.  Lo compraste para alimentarte, su razón de ser es alimentarte. ¿Sabes cómo define Kellogg su propósito? Cito:

 

“Alimentando a las familias para que puedan prosperar y prosperar”

 

De manera simple, sencilla y muy directa, esta empresa ha logrado cumplir con su propósito (por lo menos en este ejemplo). No necesitas una misión o una declaración extensa de valores para empezar, no.

 

Necesitas tener claro el por qué estás haciendo lo que haces.

 

Puedes vivir desconociendo la misión

 

Richard, Sofía y Francisco trabajan juntos en una firma de contadores. Tienen claras sus funciones, aunque nunca les han informado sobre la misión de su compañía.

 

¿Sabías que existen casos donde el 95% de los empleados desconoce la misión de la empresa donde trabajan?

 

Parece una exageración, pero no lo es. Horas y horas invertidas en una declaración que termina archivada o puesta como un bonito adorno en la web corporativa. Sin embargo, quienes tienen que saberla, no la saben.

 

Si nadie sabe para qué o quién trabaja, ¿es posible que un proyecto salga adelante?

 

Milagrosamente si, las empresas igual sobreviven, pero con consecuencias nefastas para el bienestar laboral de sus integrantes y mantenimiento en el largo plazo.

 

El hecho de que un proyecto funcione a pesar de que no todos sus miembros conocen el por qué participan allí, puede parecer la justificación que necesitamos para decir que no necesitas una misión.

 

Pero eso sería simplificar demasiado el problema o, peor aún, quitarle la importancia que merece la misión.

 

La clave de que estos proyectos se mantengan vivos está en que sus miembros desconocen la misión pero tienen claro, para sí mismos, que trabajan con un propósito. Aunque es muy probable que sus propósitos sean distintos a la misión del proyecto.

 

Richard trabaja con el propósito de llevar el sustento a su familia, tiene dos hijas pequeñas. Sofía está en la firma con intenciones de ganar experiencia para irse rápidamente a trabajar por su cuenta y Francisco ha ingresado recientemente porque necesita el empleo para pagar una hipoteca, pero no le gusta ese empleo. Pobre Francisco, en el lío que te has metido.

 

El propósito guía, pero no es una idea nueva

 

No estamos descubriendo América de nuevo. El 79% de los consumidores son leales a marcas que tienen un propósito bien definido y año tras año es más común escuchar la frase: “las organizaciones deben tener un propósito”.

 

Imagina que alguien se levanta un día con el propósito de “hacer feliz a la gente”.

 

¿Qué crees que se puede hacer?

 

Los más prácticos dirán: hacer reír, contar chistes.

Los activistas dirán: regalar comida, proteger el ambiente.

Los políticos dirán: gobernarlos yo, porque el otro no sabe.

Y muchos otros dirán: es difícil, la felicidad es subjetiva.

 

Pues Disney tiene ese propósito y todos sus empleados están abocados a él.

 

¿Lo cumplen? Tema para otro momento.

 

Disney no es una empresa nueva. Esto del propósito no es nuevo.

 

El propósito es lo que agrega valor

 

Hace un par de semanas tuve la oportunidad de leer la misión de un par de emprendedores que querían montar un pequeño local para la venta de zapatos. Era algo más o menos así:

 

Vender zapatos de calidad, con los mejores materiales y directo a tu domicilio, ofreciendo los mejores precios del mercado”.

 

Una declaración de intenciones bastante bonita, pero tiene varios puntos débiles y carece de propósito:

 

1) No queda claro su verdadero valor.

2) Se centra en ellos y no en sus clientes.

3) Muchas promesas.

 

Aunque sé que podrían pensar que “no importa” o “la gente no le para a eso” solo porque es una pequeña zapatería cuyos clientes van a escogerla porque serán más baratos. La realidad es otra.

 

Cuando calzo unos Nikes, no es simplemente por calidad. Su propósito: “experimentar la emoción de competir, ganar y aplastar a los competidores” hace que sienta que con esos zapatos me voy a cansar menos, iré más rápido que el resto y además me veo bien.

 

El propósito comunica la intención de la marca. El equipo de marketing lo explota al máximo, buscan estrellas deportivas que afiancen la idea, y esta se queda allí, en el subconsciente del consumidor.

 

¿Cuántas zapaterías ofrecen calidad? ¿Cuántas zapaterías ofrecen buenos precios? ¿Cuántas zapaterías ofrecen buenos materiales? Muchas promesas “copy-paste”.

 

No se trata de ti, ni de que tan bueno es tu producto, se trata de por qué tu cliente lo prefiere. Que va a sentir. Ese es el verdadero valor añadido y lo que realmente marca la diferencia.

 

No necesitas una misión, pero debes tenerla

 

A estas alturas, espero se haya entendido la importancia del propósito. Esta es la idea que guía, la razón por la que decidiste emprender el viaje y lo que inspira a marcar la diferencia.

 

Este propósito debe estar claro, y es el que puedes compartir siempre con todos los que te acompañen. El propósito deja saber que queremos, sin importar las formas ni las palabras rebuscadas.

 

Quiero vender zapatos para que la gente esté más cómoda en su día a día” es más útil que el uso de palabras estériles como calidad, vanguardia, barato, excelente, mejor.

 

Menos palabras, más acción.

 

Sin embargo, SI necesitas una misión. La misión es el cómo vas a lograr tu propósito.

 

Pero ¿cómo vas a saber tu misión si no tienes claro primero tu propósito? Simplemente no puedes, deja de intentarlo porque perderás el tiempo.

 

Dime cuál es tu propósito. Solo así me sentiré atraído por tu idea y te seguiré.


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Por:
Rafael Medina
Administrador

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